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Marisa Bircher: “El mundo está yendo a una política más proteccionista”

De FUNDACION ICBC | Biblioteca Virtual

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La Nación, Suplemento de Comercio Exterior, 2 de mayo de 2024

Por Gabriela Origlia

“La reflexión de que el mundo demanda alimentos es verdad, pero el mundo está yendo a una política más proteccionista donde los mismos países producen lo que antes compraban o al menos una parte. Hay que definir las estrategias para aprovechar las oportunidades”. La que habla es Marisa Bircher, especialista en Comercio Exterior y Negociaciones Internacionales, exsecretaria de Comercio Exterior de la Nación en la gestión de Mauricio Macri y directora de la consultora BiGlobal.

A su entender para aprovechar las oportunidades que se abren se requiere de un Estado que “promueva la inserción de la Argentina, que acompañe a los empresarios, que tenga estrategias de promoción” que se requieren. Analiza que si bien hay pocos países con la competitividad natural de la Argentina, los potenciales clientes “empiezan a reemplazar, a diversificar los socios aunque uno no pueda darles todo, buscan varios”. El otro camino es el que emprenden algunos como China que es empezar a producir ellos mismos lo que pueden.

En diálogo con LA NACION también se refirió a la necesidad de “repensar el Mercosur” y apuntó a tomar una decisión respecto de los acuerdos que quiere cerrar el bloque y, además, debatir sobre si los integrantes quieren una mayor independencia. “No podemos permitirnos cuatro años más de un Mercosur estático, sin decisiones comerciales”. Insiste en que el Mercosur es el principal exportador de alimentos del mundo y hay una “oportunidad gigante” para los “cuatro países juntos”.

Para la exfuncionaria, para cumplir con el décimo punto del Pacto de Mayo propuesto por el presidente Javier Milei respecto de “la apertura al comercio internacional, de manera que la Argentina vuelva a ser una protagonista del mercado global”, se requiere de una “gestión transversal inmediata; no solo en la puesta en marcha de los acuerdos comerciales, sino también en empujar nuevas alianzas internacionales acordes al contexto actual que le den una clara oportunidad de comercio a nuestro país. Esa agenda debe modernizarse”.

-¿Qué oportunidades, qué potencial detectaron en el trabajo que vienen realizando?

-Con el fin de entender hacia dónde va la demanda mundial de alimentos, hemos desarrollado una base de más de 1.500 productos del agro la cual nos arroja oportunidades claras que Argentina puede proveer y aun no lo hace. Es una base dinámica a la cual le aplicamos diferentes criterios teniendo en cuenta la competitividad argentina y la evolución constante de nuestros competidores. Está claro que a medida que le vamos aplicando diferentes filtros, esa oferta se va reduciendo pero aun así, hay oportunidades. Según los últimos reportes de la FAO, el crecimiento poblacional obligara a duplicar la producción de alimentos, y ese crecimiento impactara de forma directa a determinados sectores como es el caso de la proteína animal. Argentina en este sector, a lo largo de diferentes gobiernos, ha tenido más o menos impulso exportador, pero está claro que cuanto más promoción, mejor es la performance exportadora de estas industrias. Pero bien, no debemos limitarnos a producir y exportar diferentes tipos de carnes bovina, avícola, porcina y pesca, sino también potenciar diferentes industrias periféricas a ellas. El sector de nutrición animal puede ser una clara oportunidad a potenciar, tenemos las materias primas necesarias (trigo, soja, maíz) pero nos falta el salto hacia la industrialización y exportación. En ese caso se presentan grandes mercados demandantes como la Unión Europea o Estados Unidos, entre otros. Está claro que el desafío no es solamente incrementar las exportaciones, sino también exportar de manera más competitiva. Es importante entender que la realidad del exportador es mucho más dinámica que los tiempos del Estado, el mundo va rápido, las oportunidades comerciales son dinámicas, la competencia internacional es cada vez más alta, el consumidor cada vez más exigente e informado, y eso muchas veces no es bien entendido por la gestión pública. Los mercados nos van a seguir demandando alimentos la clave es impulsar “vínculos comerciales más estratégicos”

-Hace años se escucha que el mundo demanda lo que la Argentina tiene, ¿hasta cuándo sigue esperando el mundo?

-Es que el mundo no nos espera, creer que nos espera es un gran error. Es real que muchos mercados necesitan lo que produce Argentina, pero si solo nos quedamos en esa reflexión, nos limitamos a un slogan de campaña. El mundo está regresando hacia una dinámica más proteccionista. La pandemia y la invasión de Rusia a Ucrania hizo rever los vínculos, el nivel de dependencia entre los mercados y los esquemas asociativos que son cada vez más afectados por tensiones políticas y disputas de poder. Esto también nos replantea vínculos regionales.

-¿Cuál es el rol del Estado para potenciar nuevas oportunidades de negocios?

-Uno de los diez principios propuestos por el Presidente Milei es que la Argentina “vuelva ser protagonista en el mercado global”. Para eso es necesario una batería de medidas específicas para el comercio exterior. Ya hay señales claras en materia de desburocratización, simplificación, desmantelamiento del anterior sistema de importación, pero aún falta un largo recorrido para estar a la altura de nuestros competidores. En el sector agroindustrial es clave la eficiencia de los organismos que regulan, habilitan y monitorean la actividad. Para ser protagonistas en el mundo, antes debemos poner en marcha cambios significativos. No podemos demorar años en firmar protocolos sanitarios para abrir nuevos mercados o autorizar insumos importados para la industria local.

-Y mientras tanto, los competidores avanzan y evolucionan…

-Exacto. No hace falta mirar muy lejos. Brasil ha logrado crecer en sus exportaciones de alimentos porque ha sabido capitalizar el tiempo generando una fuerte industrialización en diversos sectores del agro a través de políticas públicas efectivas, de investigación, innovación y desarrollo. Lograron en las últimas décadas una fuerte diversificación en su producción. Es el 3er productor de cereales luego de USA y China, el 4to exportador de carne porcina. Este último es el claro ejemplo de otro sector donde Argentina posee un alto potencial y aún no ha logrado despegar. La sinergia conjunta que podríamos lograr nos haría altamente atractivos ante mundo. Pero está claro que para que eso suceda se requiere de una decisión política al más alto nivel.

Argentina tiene recursos naturales como pocos países en el mundo y está inmersa en una región que las principales potencias del mundo (China, india, USA, UE) miran cada vez con más interés: Latinoamérica. Somos el principal abastecedor de alimentos al mundo. Pero las divergencias ideológicas no nos han permitido -hasta ahora- lograr una agenda integrada en materia agrícola. Ojalá algún día lo logremos. En ese caso dejaríamos de tener una política defensiva en la producción de alimentos que nos somete a exigencias de terceros muchas veces injustificadas.

-¿El comercio internacional es más dinámico, los vínculos se construyen y se reemplazan a más velocidad?

-Es mucho más dinámico, también lo es en la reconfiguración de las relaciones comerciales. Miremos el ejemplo de México desplazando a China como primer proveedor de los Estados Unidos. Es una clara decisión política y comercial. La cercanía y la confianza son los pilares fundamentales en este caso. O bien el desembarco de la Unión Europea a África, una estrategia silenciosa pero permanente.

-¿Hay oportunidades en otros sectores que resultan menos evidentes?

-En leguminosas secas y el caso de la India. Uno de los dos países más poblados en el mundo. Es otra clara oportunidad aun no aprovechada. Para eso se requiere un rol activo de los organismos sanitarios que faciliten la producción de nuevas legumbres en el norte de país. Nos solo generaría crecimiento en las exportaciones, también más empelo en provincias donde hoy el trabajo es un recurso escaso. Y otro sector que seguirá creciendo en su demanda son las frutas frescas, pero la calidad sanitaria es una condición excluyente.

-¿Los acuerdos comerciales son claves para aprovechar estas tendencias?

-Son una pieza fundamental de un gran rompecabezas de la gestión pública. Las negociaciones sanitarias durante el gobierno del Presidente Macri fueron prioridad para que las economías regionales den el salto a nuevos mercados que teníamos cerrados y esos resultados se vieron reflejados en el gobierno de Alberto Fernández. El aumento de las exportaciones a China, Indonesia, India, Vietnam son el resultado de una gestión trabajada desde el ex Ministerio de Agroindustria, el Senasa y la Cancillería. Hoy el foco debería estar en potenciar esos mercados abiertos. Pero está claro que aun enfrentamos altos aranceles. Cuando el mundo se integraba, el Mercosur se aislaba y así estuvimos casi siempre: a destiempo. Hay que repensar el Mercosur.

-¿Qué significa “repensar el Mercosur”?

-Por lo pronto sincerarnos las prioridades como bloque. Hoy hay miradas contrapuestas. No solo es necesario definir la firma del Acuerdo con la UE (hoy retrasado por los franceses), sino también con EFTA, Canadá, y acuerdos con algunos países del sudeste asiático.

-¿Hace falta mayor independencia dentro del bloque?

-Esa es una discusión de larga data; nos debemos un debate entre los socios en relación a esa cláusula. Y Uruguay lo viene reclamando a través de su Presidente Lacalle Pou. Su reclamo es contundente. No podemos permitirnos cuatro años más de un Mercosur estático, sin decisiones y que solo afectan de manera negativa al sector privado. El Mercosur es el principal exportador de alimentos al mundo, tenemos una oportunidad gigante los cuatro países si estamos juntos. Sin negar la importancia que tenemos ante terceros socios con Brasil dentro del bloque.

-¿Qué pasa con China?

-No podemos ni debemos desatenderla, menos desde un país como la Argentina, con un sector privado que necesita crecer, industrializarse, diversificarse y que también requiere sus insumos. China tiene una creciente demanda de alimentos, es un mercado interminable de oportunidades. Solo es cuestión de dialogar y negociar de manera inteligente.

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