Herramientas personales
LANGUAGES

Brasil y Argentina: otra vez la discusión sobre la apertura

De FUNDACION ICBC | Biblioteca Virtual

Saltar a: navegación, buscar

Marcelo Elizondo, Clarin, 29 de septiembre de 2019

Una de las pocas referencias a temas internacionales en el debate político reciente fue la controversia mediática surgida entre el ministro brasileño Paulo Guedes y el candidato argentino Alberto Fernández (paradojas de la era global: debates entre foráneos en la campaña local). Fue cuando Guedes expresó que si Argentina -en el próximo gobierno- “cierra la economía” Brasil abandonaría el Mercosur; a lo que Fernández respondió que los brasileños pueden quedarse tranquilos porque él (en caso de ganar) no piensa “cerrar la economía”.

El tenor del intercambio luego se moderó, pero creó una oportunidad para reencausar la discusión: lo preciso es plantearse cómo abrir nuestras economías, y no cómo evitar cerrarlas más.

La participación del Mercosur en el comercio mundial es escasa (apenas 2%), porque Brasil, que en 2018 fue la 9na economía mundial, fue apenas el 24vo exportador del planeta; y Argentina, que fue la 30va economía del mundo, fue solo el 48vo exportador.

Puede medirse la apertura de una economía a través de la relación entre el comercio internacional -exportaciones e importaciones, de bienes y de servicios- y su producto bruto (coeficiente de apertura). En esta materia, entre 200 países que mide el Banco Mundial, en 2018 Brasil y Argentina estuvieron entre las 10 de peor resultado (Brasil en el lugar 193 y Argentina en el 191). El coeficiente fue en todo el mundo 58%; en los países de la OECD 57% y en Latinoamérica 47%. Pero en Brasil llegó sólo a 29% y en Argentina a 31%.

Luego del reciente ajuste cambiario esos ratios arrojarían algún mejor saldo para Argentina, pero la historia muestra que estas correcciones son solo pasajeras: el fenómeno que padecemos es de larga data, porque Argentina generaba 0,8% de las exportaciones mundiales hace 60 años y hoy solo genera 0,3%.

El problema no es solo el comercio. Al medir el stock de inversión extranjera recibida, Argentina (con algo más de 80.000 millones de dólares hundidos por empresas foráneas) solo cuenta con un décimo que lo que acumula Brasil, menos de un tercio de lo que suma Chile, la mitad que Colombia y hasta un 20% menos que Perú.

La economía del mundo actúa con un nuevo marco de referencia: ficcionalidad entre países, pérdida de vigencia de instituciones internacionales, conflictividad, baja cooperación e inestabilidad. Hoy, entre las 30 mayores economías del planeta hay 14 (que suman 60% del producto global) que están involucradas en alguna controversia internacional (desde la guerra comercial entre EEUU y China hasta el Brexit, pasando por las discusiones por el Amazonas, las movilizaciones en Hong Kong o la tensión en el estrecho de Ormuz).

Sin embargo, en la otra cara de la moneda, la Unión Europea ha celebrado acuerdos comerciales con Japón, Canadá y Vietnam; y 45 países africanos hicieron lo propio entre sí.

Mientras, las exportaciones de todos los países llegaron en 2018 al récord nominal de 25 billones de dólares. El mundo sigue andando. Y sigue premiando a las economías abiertas.

El Legatum Institute efectúa desde hace 12 años un completo estudio del que surge un “ranking de prosperidad” entre 150 países (surge de calificar en más de 100 ítems a cada país, ítems que pueden englobarse en 9 títulos: calidad de su economía, ambiente de negocios, gobernanza, libertad personal, capital social, seguridad pública, educación, salud y ambiente natural). Los 15 más prósperos según este índice son Noruega, Nueva Zelanda, Finlandia, Suiza, Dinamarca, Suecia, Reino Unido, Canadá, Holanda, Irlanda, Islandia, Luxemburgo, Australia, Alemania y Austria (más abajo en la lista aparecen otros como Estados Unidos, Eslovenia, Singapur, Japón, Portugal y España). Una particularidad de todos es que son economías abiertas (algunos como Singapur e Irlanda logran un comercio internacional que más que duplica su producto bruto, y todos los posicionados en los lugares de preferencia logran un ratio que supera el 100% de su PBI).

Los países económicamente más vinculados (que exportan e importan mucho y participan activamente de flujos de inversión internacional) mejoran la calidad de su producción (porque compiten internacionalmente y porque acceden a las más modernas tecnologías, que son globales), mientras crean empleos más calificados, reducen volatilidades, sostienen una mayor tasa de inversión (que en 2018 en todo el mundo fue 1/3 más alta que en Argentina) y tienen una economía más dinámica.

Será participando de la producción trasnacional que Argentina accederá a una modernización. La economía mundial está traccionada por la 4ta globalización que se apoya en intangibles, conocimiento e información, ingeniería, saber aplicado, ciencia incorporada en la producción. En ella por definición la frontera de la modernidad no es nacional (la que puede ser localizada es su aplicación) y la cerrazón conspira contra el desarrollo.

La discusión, pues, no debe ser sobre si cerrar o no, sino sobre si abrir o no. Y cómo hacerlo.

Fundación ICBC Argentina, 2013 - Todos los derechos reservados. Términos y condiciones de uso.